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12 de diciembre de 2011

EL PLATONISMO EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO: CARTA DE UNA COMPAÑERA



Al hilo del post publicado ayer, “Cacería” de Manuel Vicent, ha saltado a la palestra de éste vuestro blog la diatriba sobre el valor o falta de valor, en casos, del arte contemporáneo. Creo que no nos debemos perder la defensa que del mismo hace mi amiga y compañera Laura Mínguez, licenciada en Arte, que lleva toda una larga vida profesional intentando enseñarlo. Transcribo su carta sin tocar una coma,  salvo las referencias personales que no vienen al caso.

"No voy a hacer una encedida defensa de La caja pero parece que el arte contemporáneo hay que entenderlo y ahí, como hemos hablado, es donde discrepo: La Anunciación o La Santa Cena no necesitan códigos para su entendimiento (éso es lo que ilusamente creemos) porque reconocemos de manera inmediata las figuras que han sido colocadas (con códigos que a lo mejor no reconocemos, sobre todo sin formación religiosa/mitológica) pero que procesamos directamente con la vista. Algunas cosas del arte contemporáneo no las entendemos.

Pero el arte contemporáneo tiene mucho de platónico; yo les pido a mis alumnos que dibujen una mesa, la que quieran, sin copiar de nadie y que se tomen el tiempo que quieran.....hazlo tú antes de seguir leyéndome y vuelve a estas líneas.

¿Ya? seguramente, como en un 99% de los casos, has pintado un tablero trapezoidal y cuatro líneas verticales a modo de patas. No es ninguna mesa en concreto, no falla, casi todos pintamos una elaboración mental de lo que es una mesa....hemos visto muchas pero nuestra mente ha resumido en los trazos más simples un concepto que sí reconocemos: de la realidad al concepto, del concepto a la realidad. He dejado el 1% porque (tampoco falla) siempre hay alguno que pinta una de tres patas, o le pone un adorno, en todas las generaciones hay un artista entendiendo este término como el que es capaz de expresar un concepto de una manera que se quiere (consciente o no ) diferenciar de otras formas de conceptualización.

La individualidad que se otorga a los que crean sin encargos tiene este peligro, que conceptualizan de una manera tan personalizada que no hay quien acceda a sus códigos; y no hablemos del peligro que tienen los que se lo creen, los que se llenan de vanidad, los que tienen asegurado un espacio que es lo que verdaderamente es capaz de convertir un objeto en arte: poder exponerlo en un espacio artístico, los que crean lo que los libros llaman un unicum en un mundo seriado.....

En fin, siendo consagrado por los popes de la moda, generalmente tan llenos de vanidad como los propios artistas por ser reconocidos precisamente como popes, el éxito está asegurado y pobres de los mortales que no son capaces de entenderlo... ¡qué idiotez! siempre te ha perecido muy simple lo que he dicho a este respecto: llegados a este punto lo importante de verdad es lo que te dé en la patata delante de La Caja ¿no tienes tú también tus códigos de entendimiento?

A veces es difícil de entender que lo más simple es el resultado de una larga trayectoria, generalmente muy compleja; también le pido a mis alumnos que hagan su firma cotidiana, no la de los documentos, y generalmente es un garabato: nuestras primeras firmas llevaban el nombre y el apellido completo y ahora es un trazo que resume un gesto hecho miles de veces. Picasso, que no es santo de mi devoción, se hartó de ayudarle a papá a pintar palomas que eran muy demandadas y bien pagadas por la emergente alta burguesía malagueña; no hay casa bien de Málaga que no tenga un par de palomas picoteando en el suelo y firmadas por José Ruiz;  muchas palomas se resumen en un trazo simplicísimo pero simplicísimo después de muchas palomas: lo fácil ahora es imitar el trazo simple, lo difícil es elaborar un trazo como concepto y pintarlo como tal ¿no te parece platónico?"

Autora: Laura Mínguez.

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Foto: “Paloma de la Paz” de Picasso

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