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12 de mayo de 2012

UNA REINA MALQUERIDA


En un precioso pueblecito castellano y mudéjar a partes iguales, agazapado tras inmensos campos de trigo entre Valladolid y Salamanca, llamado Alaejos, podemos encontrar los restos de un antiguo castillo que fue propiedad del arzobispo Fonseca. En una cercana placita hay un busto femenino y una placa que nos cuenta que en esa fortaleza estuvo presa doña Juana de Avís entre 1.467 y 1.469

Muchas son las mujeres que han pasado por nuestra historia dejando una estela de vida trágica. Mujeres duras, fuertes, desgraciadas, maltratadas y, en su mayor parte, olvidadas. En estas páginas ya hemos hablado de algunas de ellas. Hoy traemos a nuestra memoria a esta doña Juana que, estoy seguro, incluso si preguntamos a muchos historiadores pondrían cara de “… así al pronto no recuerdo”.  Ya otra cosa es si preguntamos por Juana la Beltraneja. De ella, quizás por su infamante mote, sí nos acordamos. Pues bien: doña Juana de Avís fue la esposa de Enrique IV, el Impotente por mal nombre, cuñada de Isabel la Católica y madre de la triste princesa doña Juana laBeltraneja.

Fue doña Juana de Avís hija y hermana de reyes de Portugal y descendiente de reyes de Aragón, con derechos a la Corona de Castilla. La casaron a los diecisiete años con Enrique IV.  Una niña según los parámetros de hoy. Y esa niña se encuentra con un marido quizás no mala persona, pero sí débil, indeciso y de muy cortas luces probablemente. Pero eso no es lo peor; lo peor, para una reina, es que su esposo no tiene el menor interés sexual por ella. Es homosexual, según sus detractores de la época; o, según estudios forenses que comenzó el doctor Gregorio Marañón, tal vez padeció un tumor en la hipófisis que, entre otras consecuencias, le dejó impotente, con anomalías peneanas  y comportamientos psico-patológicos. Toda una alegría.

Estamos en el siglo XV. Emergen con más o menos fuerzas las monarquías autoritarias que quieren romper los moldes del feudalismo con la oposición brutal de buena parte de la nobleza. Esa situación, con un rey como mínimo enfermo, es la ideal para que surjan enfrentamientos entre los poderosos que quieren sacar provecho al río revuelto, más cuando el rey no tiene, en principio descendencia. En ese caso, es heredero su hermanastro Alfonso en primer lugar y, en segundo, su hermana Isabel, futura “la Católica” factótum de la mayor parte de intrigas del convulso reinado.

La cosa se complica aún más cuando, a los siete años de matrimonio, doña Juana da a luz una niña, la famosa Beltraneja. De inmediato, los partidarios de Alfonso lanzan el rumor de que el padre de la niña no es el rey sino don Beltrán de la Cueva, noble de su círculo íntimo. Ese es el momento en que la reina empieza a intervenir activamente en la política para defender los derechos sucesorios de su hija. Termina, como decíamos al principio, encerrada en el castillo de Alaejos. En su destierro conoce a don Pedro de Castilla. Este sí será el padre de dos hijos ilegítimos habidos con ella y amante al que se entregó apasionadamente el resto de su vida aún cuando tenemos noticias de que era maltratada físicamente por el energúmeno.

Mientras, los partidarios de Alfonso consiguen que el rey declare ilegítima a la Beltraneja, muere el heredero Alfonso y queda nombrada heredera Isabel. No voy a contar todo el enredo que es complicado. Simplemente diremos que el niño Alfonso muere en circunstancias extraña y Enrique IV de forma más extraña aún ; bueno extraña no porque no es raro que te mueras si te dan arsénico en la comida. Todo ello hace quedar como reina a Isabel I que no ha dudado en acusar de adúltera a su cuñada la reina, acusar de bastarda a su sobrina, dar por buenas las muertes de sus hermanos (como mínimo) y provocar una guerra civil para conseguir el poder pasando por cometer perjurio al no pedir consentimiento a su hermano para casarse con Fernando. Una angelita la tal Católica a quienes hay por ahí algunos que quieren canonizar.

¿Y doña Juana? Con la ayuda de don Pedro consigue escapar de Alaejos y va dando tumbos de casa en casa donde haya nobles que la quieran acoger. Se le ha acusado de adúltera, ha visto cómo su marido y su hermano el rey de Portugal la han abandonado a su suerte, es malquerida por el tal Pedro, está sola, apartada de su hija a quien ha visto privada de todos sus derechos a la corona y menospreciada por todos. Morirá en el convento de San Francisco de Madrid, probablemente envenenada. Su último deseo es un ramalazo de coquetería: pide que cuando la entierren, la tierra no manche su cuerpo. Corría el año 1.475 y ella tenía treinta y siete.

Fotos: busto y placa de doña Juana de Avís en Alaejos. Tomadas por el autor. 

5 comentarios:

samuel17993 dijo...

Muy interesante, Daniel. No conocía esto. Si hubiera sido la cosa distinta, seguramente, en vez de Aragón y Castilla, España hubiera sido Castilla y Portugal, o a lo mejor hubiera estado unificada...

Por otro lado, las Juanas tinen mucha mala suerte; sino, el caso de Juana La Loca, que no estaba tan loca: enamorada de un hideputa, un padre aun más cabrón, que se alía con Francia, enemiga de Castilla por entonces, y le da igual si Aragón pudiera separarse de Castilla, cosa que los RR. CC habían querido cuando estuvieron casados.
Puede que España haya maltratado, erre que erre, a Castilla y León, o Castilla, si es que da igual... (en estos casos los nacionalismos como tal son bastantes estúpidos, me baso en otras cosas...) Pero Castilla, a sangre y fuego a tenido que defender la unión hispana, sin incluso conseguirse, para que se nos afrente. Para que los cántabros nos rechacen, para ídem de Rioja, La Mancha un día se quita lo de Castilla y se hace, gracias a su actual presidenta, Comunidadad Anarconeoliberal; de Madrid ya, vamos, eso de Castilla es un insulto, si consideramos, ergo si León forma parte de la unión, Extremadura es un desierto, con datos parecidos a Castilla y León o La Mancha; y de Asturias, esos con que ellos son los únicos que son españoles y el cantar el Asturias Patria Querida parece que les va a salvar del tufo que tienen encima... Por no hablar de que Asturias y Cantabria son los padres, tanto de León por parte del primero y Castilla por el segundo, como Asturias, con la mano de Cantabria, ya que según tengo entendido Don Pelayo era de allí..., fue la primera que unificó los territorios en el norte, además de Galicia y lo que sería Portugal, caso aparte...

Y dejando mi apología castellanista Xd (la vena, la misma que me da con la República XD), poco hemos tenido los castellanos y las mujeres como ésta, con reyes que se preocupan más por mujeres, las cuales no son sus legítimas, para más información..., y por cazar en no sé qué lugar... Yo sólo digo que ¡pobres mujeres!, aunque a veces, con la santa Isabel, como pintaron también en las películas a la Isabel II, que eran tres cuartos de lo mismo sin ser ni del mismo tiempo ni linaje, ¡vaya hideputas de cuidados! La Historia fue machista, porque su Tiempo y su Sociedad las hizo así; como ahora muchas mujeres se han vuelto frías como tempanos, o incluso quieren imitar a los hombres, no en lo bueno, sino en lo malo, por desgracia, y no buscan su libertad, como querían las primeras feministas..., sino que las hace a lo mejor demasiado como Isabel, y a tormento de mucha Juana de Avis o "la Loca", que por ser lo que fueron, tienen una vida atormentada. Y eso me parece una vergüenza. Lo siento por el tochón, pero a veces la sangre me altera; o más bien las ideas me alteran la sangre, cuando la injusticia pasea sin inmutarse...

Un saludo de Samuel.

Denise dijo...

Me encantó tu blog. Soy brasileña pero enamorada de la história de España. Un saludo desde el sur de Brasil!

Anónimo dijo...

donde esta enterrada juana de avis, o juana de portugal?.
no vale que me digan en san franciasco el grande de madrid, pero si alguien lo sabe ciertamente, que me lo diga por favor.

Anónimo dijo...

Isabel no habrá sido una santa, pero Juana de Avis menos. Ambas fueron mujeres con virtudes y errores. Isabel no conspiró para que Juana la Beltraneja fuera difamada, si Isabel también era una niña cuando nació Juana. Juana de Avis tuvo la culpa de que su hija fuera difamada, por no ser prudente y cuidar su reputación. Nadie la mandó a usar esos vestidos escotados y tratar con hombres licenciosos. Si su hija era bastarda o no, pudo haber sido más prudente. Isabel acusa a su cuñada de adúltera porque en verdad lo fue. No esta probado que con Beltrán pero si con Pedro de Castilla. No hay ni la más mínima prueba de que Isabel envenenó a Enrique IV. Mucho menos a su hermano Alfonso, a quien amaba. Triste la historia de Juana de Avis, pero pues, seamos justos al juzgar a cada personaje.

Anónimo dijo...

Isabel no habrá sido una santa, pero Juana de Avis menos. Ambas fueron mujeres con virtudes y errores. Isabel no conspiró para que Juana la Beltraneja fuera difamada, si Isabel también era una niña cuando nació Juana. Juana de Avis tuvo la culpa de que su hija fuera difamada, por no ser prudente y cuidar su reputación. Nadie la mandó a usar esos vestidos escotados y tratar con hombres licenciosos. Si su hija era bastarda o no, pudo haber sido más prudente. Isabel acusa a su cuñada de adúltera porque en verdad lo fue. No esta probado que con Beltrán pero si con Pedro de Castilla. No hay ni la más mínima prueba de que Isabel envenenó a Enrique IV. Mucho menos a su hermano Alfonso, a quien amaba. Triste la historia de Juana de Avis, pero pues, seamos justos al juzgar a cada personaje.