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18 de febrero de 2012

LA FUNCIÓN DEL ARTE ACTUAL

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Hace unos días, un amigo virtual que tiene una página de Facebook titulada “Arte Actual” francamente interesante (ver enlace abajo), me lanzó el reto de escribir algo sobre la función del Arte en el mundo actual. Por la boca muere el pez y sin reflexionar mucho piqué el anzuelo. Ahora me encuentro aquí, con la papa caliente entre las teclas y sin saber qué decir si no es pergeñar algún retazo de idea a ver qué sale.

Para empezar debo confesar que como historiador, que no especialista en Arte, de la vieja escuela de los 60, mi pensamiento está muy influído -¿malformado?- por la visión dialéctica de Arnold Hauser. Según ella, el arte siempre ha sido un instrumento en manos de las clases dominantes que ha ido evolucionando en función de las infraestructuras del poder. De esa forma podríamos distinguir varias de las funciones del arte a lo largo de su historia:

1.- Función mágico-religiosa: una reducida casta hechicera-sacerdotal asegura el favor de las fuerzas suprahumanas, y de paso su propio poder, vía representación artística: desde el arte paleolítico hasta todas las formas religiosas de la antigüedad egipcia, mesopotámica, clásica y medieval darían fe de ello.

2.- Función aúlica: las superestructuras del poder muestran su gloria y domino mediante pintura, escultura y arquitectura. Retratos de los reyes, representaciones de sus grandes victorias, magníficos monumentos y apabullantes construcciones muestran  la existencia de una casta superior a los mortales que son los gobernantes. Así Ramsés graba su falsa victoria de Qadesh en el templo de Amón, los Flavios construyen el Coliseo en Roma y los papas su Vaticano o la joven república estadounidense edifica su majestuoso palacio del Congreso en Washington. Un artista como David dedicó todo su esfuerzo a glorificar el poder de un parvenu como Napoleón o buscad por ahí una pintura que representa a Franco vestido de santo cruzado y sobran todas mis explicaciones. Bueno, la pongo yo y ahorramos trabajo.

3.- Función ideológico-didáctica: Al pueblo ignorante hay que enseñarle los principios esenciales que deben regir sus vidas aquí y en la eternidad. Desde las portadas y relieves románicos y góticos hasta las obras del más puro realismo marxista, hay una intención de utilización y manipulación del arte como instrumento de enseñanza de los dogmas por los que se ha de regir la sociedad.

4.- Función decorativa y de autocomplacencia: ya nos vamos metiendo en la contemporaneidad. La nueva burguesía nacida de la revolución industrial encuentra en la arquitectura modernista, en el óleo, en la ópera… unos magníficos materiales para adornar su entorno –con un gasto contenido y asumible-, para escenificar coralmente su asunción al poder, y para mostrar en privado su éxito económico y social. El arte pasará a ser objeto de consumo e incluso de inversión y especulación.

Releo lo que he escrito y observo que aún no he respondido casi a la pregunta de mi amigote. ¿Cuál es la función actual del Arte? Qué duda cabe que lo descrito en los cuatro puntos anteriores aún se mantiene, pero la escena ha cambiado. Surgen nuevos medios (cine, fotografía, diseño virtual en tres dimensiones…), nuevas técnicas (digitalización, materiales de construcción…) y, esencialmente, nuevas vías de difusión: turismo de masas, Internet... Esto nos tiene que llevar a plantearnos qué es hoy el arte, quién el artista y quién el espectador. Esto afecta a todo el concepto global del arte porque cambia todas las premisas. Veamos.

a).- El Arte como objeto de consumo turístico: nuestro legado artístico de miles de años es elemento esencial de una de los complejos industriales más poderosos de nuestros días: el turismo. Hay más Pirámides de Gizeh representadas en folletos turísticos que en libros. La peña peregrina por millones para visitar desde la catedral de Burgos al Partenón sin tener conocimiento real de qué es lo que están viendo. Las clásicas funciones religiosa y aúlica se diluyen en un objetivo lúdico-vacacional.

b).- Democratización del Arte: gracias a la inmediatez de los medios de difusión, el disfrute del objeto artístico –que no su posesión- pasa de ser exclusivo de una determinada clase social a ser bien compartido por todo el cuerpo social. Desde el chaval que se baja su música preferida hasta el cinéfilo que se emboba con una película de Einsenstein todo individuo tiene acceso directo al placer estético que es, a su vez y probablemente, una de las funciones actuales del arte hoy.

c).- El Arte como vía de expresión y de libertad personal: decía que hay que redefinir el concepto de artisa. ¿Quién es hoy el artista? ¿Un señor más o menos genial encerrado en su estudio, manejando unos implementos concretos para realizar una obra? Les recomiendo que se den un paseo por Internet: sitios de fotografía, de publicaciones libres, blogs de poesía, diseños espectaculares en 3D… Cualquier ciudadano que lo desee posee los medios mínimos para crear, expresarse y difundir. Son millones las personas que rompen su soledad y aislamiento, y buscan y consiguen hacerse ver y/o escuchar. Sólo eso: no viven de ello, no hay un  precio a pagar o a cobrar por la obra artística. Es pura expresión en la más pura -de momento- libertad.

Con esto llego, creo, a mi respuesta personal a la pregunta planteada por mi amigo virtual. El arte ha saltado de las paredes, de la piedra, del palacio de música, de las hojas del libro,  para encontrar su forma más pura: un soporte en la irrealidad al que toda persona tiene acceso directo para colmar una de las más viajas aspiraciones humanas: la necesidad de expresarse en libertad. Mi querido amigo: ¿Cuás es la función del Arte Actual?: Comunicación sin límites espaciales en un escenario de libertad.


Página de "Arte Actual" en Facebook: 
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1 comentario:

juan melilla dijo...

Pasados un cierto tiempo, siempre vuelvo a preguntarme por la función del arte...y me encuentro con este sabroso texto de mi amigo Daniel a quién embauqué en la empresa de desarrollar el título del presente texto. Gracias Daniel de nuevo!