Select a language

17 de noviembre de 2010

PERO... ¿QUIÉN FUNDÓ ESPAÑA?

    
 En unos de esos paseos que me doy por Castilla la Vieja (nombre mucho más evocador para un historiador que Castilla y León) y tras homenajearme, bien que inmerecidamente, con un tostón en Arévalo, lugar donde los cochinillos asados tienen denominación de origen, me fui a aligerar el harto complicado proceso digestivo a Madrigal de las Altas Torres. Hoy es un pueblecito en el que es difícil ver a sus pocas gentes por la calle, pero de sus pasadas glorias hablan sobradamente sus murallas, su iglesia mudéjar y el palacio –hoy convento- del rey Juan II; palacio en el que nació su hija, la futura Isabel I de Castilla, más conocida como Isabel la Católica. Y así deambulando,  fui a parar a las afueras del pueblo donde me topé con un monolito (ver foto) en el que se puede leer  que está dedicado a dicha reina “FUNDADORA DE ESPAÑA” (sic).

Vamos a ver y vayamos por partes, estimados próceres que habéis pagado con nuestros impuestos el monumento.
En los tiempos isabelinos, el territorio de la Península Ibérica estaba formada por diversos reinos. A saber: Castilla, Aragón, Navarra, Portugal y Granada. Vía matrimonio incestuoso con bula papal falsificada, Fernando e Isabel reinarán en Castilla y Aragón conjuntamente (Tanto monta…) pero sin unir los estados y sus instituciones. Es más: cuando casó Fernando, ya viudo de Isabel naturalmente, con doña Germana de Foix (hermosa navarra, dicen), si hubiera llegado a tener un hijo que sobreviviese al parto, éste habría sido el rey de Aragón separándose nuevamente los dos reinos.

El reino de Granda fue conquistado violentamente por los RR.CC. pero fue incorporado al reino de Castilla puesto que el límite sur de Aragón llegaba al pueblecito de Beniel (Alicante) que está pegaíto a Murcia, según tratado firmado por ambos reinos en tiempos de Alfonso X el Sabio.
En cambio, cuando Fernando, ya viudo, consigue anexionarse con sus triquiñuelas el reino de Navarra, lo adscribe a Aragón. Bien es verdad que todos estos territorios serán gobernados posteriormente por la única heredera de los RR.CC., doña Juana y sus descendientes. Pero éstos, los Austria, en ningún momento utilizaron el título único de Rey de España, sino de reyes de todos los reinos españoles nombrándolos de uno en uno (un cognazo para leer sus documentos). Y cada uno de esos reinos guardaron sus instituciones, fueros, leyes, lenguas y costumbres independientemente de los demás. Lo único que tenían en común era la figura del rey.

No será hasta el siglo XVIII, con la llegada de los Borbones franceses, tras una dolorosa guerra dinástica y civil – la Guerra de Sucesión- y con la traumática imposición de los Decretos de Nueva Planta, cuando se empiece a pergeñar un Estado único con los distintos reinos españoles. 

Si nos fijamos en los símbolos, la bandera aparece con Carlos III, pero cuidado, no como bandera de España sino como bandera de la Armada con colorines muy chillones para que se vea bien en alta mar. Y el himno es un regalito que le hace el rey de Prusia a Carlos III y éste lo adopta no como himno nacional, sino como Marcha Real, es decir, el chunda-chunda-tachunda que se tocaba cuando aparecía en público su muy poca agraciada persona. Y estamos hablando de mediados del s. XVIII.

La unificación de mercados, fiscal, monetaria, de comunicaciones, pesos y medidas, etc… ya será cosa de los gobiernos liberales del S.XIX basándose en los principios de la Constitución de Cádiz y posteriores. Por lo tanto el concepto de Estado-Nación española no toma forma hasta las Cortes de Cádiz,  representantes del pueblo español , que es el aunténtico fundador de esto que llamamos España con todos los matices que le queramos poner.
 
Así que dejemos a Isabel I como reina de Castilla simplemente ,que bastante le costó: tuvo que calumniar y engañar a su hermano Enrique IV, tachar de hija ilegítima y exiliar a una sobrina, doña Juana la Beltraneja por mal nombre, heredera legal del reino, provocar una guerra civil entre los nobles castellanos … 

¡Criaturita la Isabel!

7 comentarios:

Ant dijo...

Lo que se pierden los alumnos por tu jubilación!!

lagata dijo...

Pues sí, pero el pobre no se puede quedar ahi toda la vida como matusalen, Daniel, que me podría contar acerca de la gloriosa? por cierto sí, te estoy haciendo trabajar gratis como profesor de historia y que? usted me necesita para no sentirse en el olvido y yo le necesito para que me explike historia, es una relación de simbiosis...además, usted es una de esas personas que tienen duende, sé que puede ayudarme.

Anónimo dijo...

¡Estupendo resumen!
Hace falta que toda la gente asimile y conozca estos datos, que aunque se explican en secundaria (en teoría), no calan en la mente de la población.
Solo pongo una pega, como leonés. Castilla la Vieja es un nombre muy evocador, desde luego, pero más de un tercio de Castilla y León no entra en esa definición, por eso sería un error denominarla así.
Saludos y enhorabuena por el blog, que acabo de descubrir.
David.

Daniel García-Parra dijo...

Admito la corrección puesto que el Reino de León nunca fue Castilla. Son hábitos de cómo me enseñaron la geografía en mi niñez.

Anónimo dijo...

Gracias por leer mi sugerencia (Aunqeu sean cosas del pueblo, que no van más allá)
Eso sí, reitero; enhorabuena por el blog.
David.

samuel17993 dijo...

Razón de renombre. Aunque, como nación, "española" naciera en las Cortes de Cadíz, en la que es para "los españoles de los dos hemisferios", hoy, creo, más bien, que no existe.

Diría que, principalmente, hay dos motivos: lo primero, por una mala, malísima, ilustración, en la cual nadie conoce, más de pasada, ni a su "himno", el de Riego, que como País Ilustrado-Nación Constitucional (Patriotismo liberal, aunque, ahora mismo, sería cultural, pero bueno...), debiera ser "su himno", pero no, patria= rey y himno= el del rey, como buenos neocarlistas...; a lo segundo que no estamos unificados, en lo cultural, ya que la península, más en lo cultural, eran Portugal, León y Castilla (o Castilla y León, porque son una cosa, culturamente hablando y personalmente, con sus diferencia regionales en oeste-este y que, a mí, como pucelano que soy y que decimos quedao y no dejao, como el resto de castellanos "norteños", me encantan saber; pero seguimos peleándonos por tonterías en vez de unirnos), Navarra, la cual se ha separado en dos parte una francesa y, otra, "española", Aragón, la cual le han arrebatado el Rosellón, y Andalucía (lo que llamaban Al- Andaluz, aunque es de Castilla -y León), pero no están unidos, pues que yo sepa, Portugal es otro estado, y no hablemos de Gibraltar...

Mucha razón. Por cierto, es muy buena correción, de que León no es de Castilla y viceversa, pero, he decir, que de facto, y no de momento sino históricamente y culturalmente lo son. Es lo que pienso, por hechos, actuales e históricos; no me creo esas mentiras de que Castilla y León, del todo, como España de que es Una (sola), pero tampoco de que has estado del todo separadas. Cosas mías. ¡Locuras!

Un saludo de Samuel.

José Luis dijo...

Pues sí, sí que está bien traído el artículo, porque creíamos que la versión imperial de la historia de España estaba desterrada, y vuelven los eternos patriotas a reescribirla y a manipularla. Desde seudohistoriadores (Pío Moa, Vidal, etc) a periodistas truculentos (Pedro J Ramírez, Isabel Sansebastián, etc), pasando por los infumables políticos del nacionalismo español militante,nos quieren vender la moto de los orígenes de España en Viriato, pasando por el Cid Campeador, Fernando III alias el Santo, los Reyes Católicos y el grandioso Felipe II. Lógicamente, el culmen de la construcción de la España imperial es la gloriosa Cruzada y la milagrosa aparición de la espada más limpia de Occidente. Y no podemos quedarnos quietos ante esta burda manipulación de la historia. No como historiadores y menos como profesores. Por mí no va a quedar...